Jueves, 23 de junio de 2005
Bueno, a raíz del concurso de relato corto al que me presenté, me contestaron mandándome una carta felicitándome por el esfuerzo y facilitándome las bases de otro concurso en Granada de relato corto y poesía.
Es el 6º Premio Internacional de Relato Corto y Poesía de Loja, Granada
Ni que decir tiene que se trata de un concurso bastante importante. Bueno, pues este es el escrito que presenté en poesía:
PLUMAS HERMANAS
Todos, todos podíamos volar,
solo que el cómo
lo habíamos olvidado.
Mucho tiempo ha pasado,
y no podemos recordar.
Rechazamos la colectividad.
Al principio, individualidad,
egoísmo, vanidad, no existían.
Tampoco la hipocresía.
Por entonces, todos volábamos,
con los pájaros el aire surcábamos.
Y con ellos, el cielo dominábamos.
Pájaros y ángeles, éramos hermanos,
familias unidas, cogidas de la mano.
Volando en el cielo, cada vez más alto,
viviendo felices, sin sentir el miedo.
Dejábamos pasar el tiempo
sin pensar en nada,
solo volábamos con ellos.
De los aires, nosotros los dueños.
Los pájaros eran nuestros amigos y compañeros.
Guardianes de la tierra, caballeros de los cielos.
En la antigua tierra, la tranquilidad reinaba,
pero la debacle se acercaba.
Hubo un pájaro astuto, a la vez que malvado,
que una trampa ideó por la avaricia cegado.
De los cielos, quería ser el dueño,
y no le importaba a sus hermanos
tener que hacerles daño.
Sus alas negras, extendidas al cielo,
manos abiertas abarcándolo todo
hacían presagiar la hora de los lamentos.
Ángeles yacieron en valles y fosos,
algunos volaron otros cayeron.
Sea como fuere, la amistad había acabado,
ángeles y pájaros ahora iban por separado.
Todo por un amor que nunca fue aprobado.
El astuto cuervo incitó al ángel al amor.
Un pájaro y un ángel, una relación imposible
a los ojos de Dios, que a los ángeles castigó,
del reino de los cielos los expulsó.
El ángel enamorado, a la tierra llegó.
A los demás, una dura elección se les planteó.
Seguir en los cielos, reinando en lo alto,
con cuerpos cambiados, convertidos en pájaros.
Cuerpo de plumas entero cubierto,
sin brazos, con alas, sin piernas, con garras,
La otra opción: seguir como ángeles, pero desalados,
vivir en la tierra como humanos desamparados.
Ángeles y pájaros, ahora distanciados.
Un calvario, presagiado para los enamorados.
Un camino desolado,
que debían recorrer
los dos por separado.
Desde los cielos, lloró el pájaro amado,
y de sus ojos intensas cataratas brotaron.
A la tierra las lágrimas cayeron
y de éstas, mares y ríos surgieron.
El ángel abatido, la tierra golpeaba
y de esos golpes, bahías formaba.
A su alrededor, el suelo se combaba,
así se crearon, montañas y faldas.
El camino del pecado, túnel oscuro,
ha de atravesarse con los pies descalzos.
Un camino de rosas negras, flores de pétalos abiertas,
que manan sangre en lugar de néctar.
Un lago rojo de esencia al borde de la demencia,
donde convergen sueños y existencia,
donde ángel y pájaro
son incapaces de suplir
uno del otro, su ausencia.
Dura es la prueba, mas, en su momento,
dulce será la recompensa,
después de tanto tiempo sometidos
a esta prueba impuesta para comprobar
si ángel y pájaro se amaban de veras.
La prueba pasaron, sudor y lágrimas costaron,
víctimas ángel y pájaro; por un calvario pasaron.
El día por fin ha llegado,
en el que el cuervo, astuto hasta
entonces, se ha descuidado.
Su trampa fue descubierta
y el pájaro negro fue castigado.
Desde entonces, el cuervo
es guardián de las almas,
custodia los cuerpos inertes,
de aquellos que mueren,
a la espera de la llegada de la “muerte”.
Compañeros por siempre,
cuervo y “muerte”.
Eternamente.
Años de agonía han pasado
y los ángeles a sus hermanos
ya han olvidado,
ahora sólo ansían de los pájaros
esas alas que permiten volar.
Lo que no saben es que en realidad,
quieren compartir con ellos,
hermanos de nuevo, los cielos.
Sin pararse a pensar, pensar en el pasado,
sin pensar en lo ya olvidado.
Sólo volar juntos, volar muy lejos.
Surcando los aires en un atardecer eterno.
Y es por eso, que manchan
las almohadas, la sangre mana.
Pero el dolor no lo sienten,
están aturdidos, cansados, dormidos.
Están soñando con un mundo perdido,
con un mundo olvidado.
Un mundo durante siglos buscado,
un paraísos que nosotros mismos
dejamos, por el pecado ofuscados.
Y sienten en el alma,
que por fin han regresado
a ese paraíso del pasado, a esa vida en calma.
¡qué necios nosotros! Habíamos olvidado
ese mundo que dejamos a causa de un pecado falso,
y al que volvemos ahora, perdonados y recompensados.
De nuevo los amantes se cogen de la mano.
De nuevo todos juntos surcando los aires.
Familia de nuevo, pájaros y ángeles.
Por: Linoge | Libros y escritos | Comentarios (0) | Referencias (0)